Cuando no sale como se espera, sale como lo necesitamos...
A veces no sale como uno planea, pero sin embargo siempre sale como uno necesita. La paciencia no es esperar, sino seguir caminando aunque sea a paso lento. Equivocarse no es retroceder, sino ajustar la dirección.
Las personas que se quedan en los momentos más difíciles valen más que mil personas prometiendo cosas en tiempos fáciles. No siempre se gana, pero siempre se aprende. A veces soltar duele menos que aferrarse a lo que ya no suma.
Nunca hay que olvidarse de que avanzar, aunque sea despacio, siempre es avanzar. La vida no se resuelve en enero, se desarma en febrero, se duda en marzo, se reintenta en agosto. Y al final, en diciembre, cuando miramos para atrás, decimos la pucha, no era tan malo, no era tan duro, la verdad que fue muy bueno.
Así que a seguir aprendiendo, a seguir avanzando, riéndonos inclusive de nosotros mismos. Por sobre todo, hacernos menos drama de las cosas que no dependen de nosotros. No dejes de seguirme, suscribirte y te leo en los comentarios.
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