Poner limites a tiempo


No nos enseñaron a poner límites, y esto nos ha traído un montón de problemas, malestares, cansancios y no siempre lo vinculamos correctamente o no siempre nos damos cuenta a tiempo.

Siempre nos dijeron, no seas exagerado, sé más comprensivo. Es tu familia, es tu amigo; y detrás de esa fachada muchas veces se ocultan actitudes que terminan afectando al cuerpo porque en definitiva es el cuerpo el que metaboliza todos los malestares que podemos nosotros llegar a sentir.

El resultado es que terminas haciendo favores que no querés, yendo a lugares que no irías. En fin, terminas agotado, agotada y te preguntas ¿por qué estoy así? Pensando en por qué te cuesta poner límites. En resumen, ese límite que no pones se transforma en bronca, en enojo, en frustración y querés mandar todos a la luna sin boleto de regreso.

Así que poner límites no te vuelve una persona mala, no te vuelve una persona egoísta. En todo caso, el egoísta era tu yo del pasado con vos mismo. Porque estabas trabajando gratis, cediendo gratis a cambio de mantener la paz, la armonía.


Mientras a ellos no les importabas cómo estabas vos por dentro. Jamás te preguntaron cómo estás, qué necesitas, cómo te sentís, tenés alguna dificultad en algo. Si te sentiste identificado, identificada, déjame tu comentario.

No dejes de suscribirte para más contenido como éste. (1:33) Nos vemos en el próximo video.